martes, 23 de septiembre de 2008

Cuevas de Baltzola

Sábado 12 de enero de 2008

Se puede decir que todo empezó el 25 de diciembre, cuando allí en Barriosuso, subí al Cueto (pedazo monte) al cuál no había subido desde que era canija, con mi papi. Mientras todos se quedaban abajo, preparando la comida algunas, u holgazaneando algunos, o haciendo vete tu a saber que otros. Que bonita excursión! Que agradable recordarlo con mi padre al lado.

La calada fue importante, mis botas no pudieron resitir la humedad, así que las puse al borde de la chimenea para que se secaran un poquito. Pero... (aquí viene el culpable!) Basalo, la pareja de mi prima Susana (una de miles de mis primas), en este caso una de las patateras, me arrimó las botas un poquito más para que se secaran mejor.

Que pasó cuando me di cuenta? que la suela se había despegado de la bota, anda que pobrecitas ellas, solo las quedaba eso, hablar! si ya recogían bien la humedad, ahora con respiración incorporada.

Así que ahí me plantee, que me tenía que comprar una botas nuevas, que esas ya me habían acompañado siempre, y ahora iba a decidir hacerme con unas flamantes botas nuevas para que me vinieran conmigo a mis nuevas excursiones al monte.

Mi padre es un montañero ocasional, siempre que puede le gusta mucho y va. Mi tío Pepe, es un flamante montañero, hasta que la enfermedad le ha obligado a sustituir su querido monte por largos y largos paseos. Pero si andar es sano, dice!

El 7 de enero tras echar un ojo a lo que serían mis bonitas nuevas botas, allá que me las compré. Unas Bestard Spider K Lady, rojitas, más monas ellas!
Pero que va a ser esto, limpitas y nuevas? No puede ser esto tiene que cambiar!



Así que el día 12 de enero, primer sábado, había que empezar a mancharlas en lo que sería la primera excursión, así que papelotes en mano, escogí la zona de Dima.

Una encantadora mujer de la oficina de turismo de Dima me agasajo con montones de libretos y folletos, pero... le faltaba uno con fichas que se le había agotado, así que me tomó la dirección para enviarmelo en cuanto lo tuviera. (Bonito detalle, no?)

Debido las horas en las que vivíamos! (esto de montear, tiene que tener un poco más de disciplina...) me recomendo las Cuevas de Baltzola, una cosa fácil, sin monte, sino más bien paseo, pero muy bonito, merece la pena.

Así que allí fue el bautizo de mis Bestard.









2 comentarios:

Anónimo dijo...

Días felices de montañero, en los que el aire no llega a los pulmones (el resto del cuerpo decide autosuministrarse) y cuando alcanzas tu destino una oleada de satisfacción sustituyen el oxígeno que sigue sin ser suficiente...


A ver si es verdad que sigue coronando cumbres...

Beti dijo...

Gracias Lupin por este mi primer comentario. Si todo sigue según lo planeado, mi nuevo libro de conquistas y yo trataremos de coronar los montes que se dejen.
Un besito!